Un centinela vela en la muralla mientras amanece

Salmo 130 — Desde lo hondo

De profundis

Por los difuntos, y cuando se reza desde el fondo de una pena

Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos.

De dónde viene

Uno de los salmos penitenciales y la oración clásica por los difuntos. Es el grito de quien está hundido y aun así espera: «más que el centinela la aurora». Se reza tradicionalmente por las almas del purgatorio.

Fuente Salmo 130 (129) · Liturgia de las Horas · Oficio de Difuntos

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

El Salmo 130, llamado De profundis, es la oración desde el fondo, sea el fondo que sea. Empieza gritando y termina esperando. En medio hay una frase que cambió la forma de entender a Dios: lo que infunde respeto no es su castigo, sino su perdón. La Iglesia lo reza sobre todo por los difuntos, y su imagen final es la del centinela de la última guardia, que no duda de que va a amanecer.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «Desde lo hondo a ti grito, Señor»

    Se conoce por su primera palabra latina, «De profundis». No dice desde dónde es ese fondo, y por eso sirve para cualquiera: la enfermedad, la culpa, el duelo, la ruina.

  2. «Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?»

    Una pregunta sin respuesta posible, y ahí está su fuerza. Nadie resistiría. El salmo no pide clemencia alegando inocencia, sino reconociendo que nadie la tiene.

  3. «Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto»

    El giro del salmo, y es inesperado: lo que infunde respeto no es el castigo, sino el perdón. A Dios se le teme reverentemente porque perdona, no porque condene.

  4. «mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora»

    La imagen más bella del salmo. El centinela de la última guardia no duda de que va a amanecer: solo quiere que amanezca ya. Así es la espera creyente, impaciente pero segura.

  5. «Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa»

    «Copiosa» traduce una palabra que significa abundante, de sobra. No un perdón medido a la altura de la culpa, sino desbordado.

La escena en el Evangelio Jonás 2, 2-4. 8

Jonás ha huido de la misión que Dios le encargó, embarcándose en dirección contraria. Tras la tormenta y el naufragio, se encuentra en el lugar más hondo imaginable, dentro del gran pez, y allí reza:

Desde el vientre del pez, Jonás invocó al Señor, su Dios, diciendo: «En mi angustia clamé al Señor, y él me respondió; desde el vientre del abismo pedí auxilio, y escuchaste mi voz». «Me arrojaste al fondo, en el corazón del mar, y las corrientes me rodeaban; todas tus olas y tus oleajes pasaron sobre mí». «Cuando mi alma desfallecía, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo».

Jonás 2, 2-4. 8

Jonás reza desde el sitio al que llegó huyendo, y por su propia culpa. No promete nada ni se justifica: se acuerda de Dios y con eso basta. El Salmo 130 hace lo mismo, y por eso puede rezarlo cualquiera desde donde esté.

Para rezarla hoy Hoy, si estás esperando algo que no llega, reza este salmo y quédate en el verso del centinela.