Eterno descanso
Requiem aeternam
Al recordar a un difunto, al pasar por un cementerio y en noviembre
Dales, Señor, el eterno descanso, y brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.
Por la misericordia de Dios, las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz. Amén.
De dónde viene
La oración más breve y más repetida de la Iglesia por los que murieron. Se reza al terminar cada hora del Oficio de Difuntos, y basta un instante para ofrecerla por alguien de quien nadie se acuerda.
Fuente Misal Romano, Misa de difuntos · Liturgia de las Horas
Para entender la oración
Lecturas breves para quien desee ir más hondo.
En pocas palabras La oración explicada en un párrafo
Es la oración más breve y más repetida por los difuntos, la que se dice al recordar a alguien, al pasar ante un cementerio y durante todo el mes de noviembre. Pide dos cosas que la liturgia siempre une: descanso y luz. Sus últimas palabras, «descansen en paz», se escribían ya en las catacumbas romanas del siglo II. Y no se reza solo por los propios: abarca a todos los difuntos, también a los que nadie recuerda.
Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
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«Dales, Señor, el eterno descanso»
Por su primera palabra latina, «Requiem», da nombre a la Misa de difuntos y a la música escrita para ella. «Descanso» no significa inactividad: es el fin del cansancio y de la lucha.
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«y brille para ellos la luz perpetua»
Descanso y luz, siempre juntos en la liturgia funeraria. La imagen viene del libro de la Sabiduría y del Apocalipsis, donde la ciudad final no necesita sol «porque la ilumina la gloria de Dios» (Apocalipsis 21, 23).
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«Descansen en paz»
Las tres palabras que se leen en casi todas las lápidas cristianas, abreviadas en latín como R.I.P. Se escribían ya en las catacumbas de Roma, en el siglo II.
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«Por la misericordia de Dios»
No se afirma que los difuntos merezcan nada: se apela a la misericordia. La Iglesia reza por ellos porque cree que esa oración les alcanza, algo que ya hacía Israel (2 Macabeos 12, 46).
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«las almas de todos los fieles difuntos»
«Todos»: no solo los propios. Al pasar ante un cementerio o al recordar a alguien, el que reza abarca también a los que nadie recuerda ya. En noviembre la Iglesia entera lo hace.
La escena en el Evangelio Juan 11, 21-27
Marta ha perdido a su hermano Lázaro hace cuatro días. Jesús llega tarde y ella sale a su encuentro. En medio de ese reproche y ese dolor, tiene lugar este diálogo:
Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aun así, sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día». Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?». Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Juan 11, 21-27
Marta sabía la doctrina correcta sobre el último día, y eso no la consolaba. Jesús no le da una explicación mejor: se ofrece a sí mismo. La oración por los difuntos se apoya en esa frase, no en una teoría sobre la muerte.
Para rezarla hoy Hoy, reza esta oración por alguien que murió hace tiempo y a quien quizá ya nadie nombra.