Coronilla de la Divina Misericordia
Preparando la Coronilla…
Preparando la Coronilla…
Sobre la Coronilla
La Coronilla de la Divina Misericordia
Jesús se la enseñó a santa Faustina Kowalska en Vilna, en septiembre de 1935, y desde entonces se ha extendido por toda la Iglesia. Se reza con las mismas cuentas del rosario y es más breve que él: cinco decenas en las que se ofrece al Padre el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de su Hijo, pidiendo misericordia por nosotros y por el mundo entero. Aquí la rezas guiada paso a paso, con voz si quieres, con las cuentas iluminándose una a una, y el santuario recuerda dónde quedaste.
Se reza en su forma clásica, tal como Jesús se la dictó a santa Faustina (Diario, 476): Padre Nuestro, Ave María y Credo; cinco decenas; «Santo Dios» tres veces. Sin añadir nada más.
Cómo se reza
- Señal de la Cruz — Se abre la Coronilla signándose con la señal de la Santa Cruz.
- Padre Nuestro, Ave María y Credo — El Padre Nuestro en la primera cuenta tras la cruz (la grande); el Ave María y el Credo en las dos cuentas pequeñas siguientes.
- Cinco decenas — En la cuenta grande de cada decena se reza el «Padre Eterno», y en las diez pequeñas «Por su dolorosa Pasión».
- Santo Dios — Terminadas las cinco decenas se repite tres veces el «Santo Dios».
- Señal de la Cruz — Se cierra la Coronilla signándose de nuevo.
Las oraciones
Por la señal de la Santa Cruz
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Eterno (cuentas grandes)
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión (cuentas pequeñas)
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Santo Dios (tres veces, al finalizar)
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
La Hora de la Misericordia
A las tres de la tarde —la hora en que Jesús expiró en la cruz— Él mismo pidió a santa Faustina que se implorara su misericordia, especialmente para los pecadores, y que el alma se sumergiera, aunque fuera un instante, en su Pasión. La coronilla puede rezarse a cualquier hora, pero esa es su hora propia.
Las promesas de Jesús
El Diario de santa Faustina recoge lo que Jesús prometió a quienes recen esta coronilla con confianza:
- «Quien rece esta coronilla recibirá una gran misericordia en la hora de la muerte.» · Diario, 687
- «Las almas que la recen serán envueltas por mi misericordia durante la vida y, especialmente, en la hora de la muerte.» · Diario, 754
- «Cuando se rece junto a un moribundo, me pondré entre el Padre y el alma agonizante, no como Juez justo, sino como Salvador misericordioso.» · Diario, 1541
- «Por el rezo de esta coronilla me complace conceder todo lo que me pidan, si está de acuerdo con mi voluntad.» · Diario, 1731
Se reza especialmente el Domingo de la Divina Misericordia —el segundo domingo de Pascua— y durante la novena que lo precede, desde el Viernes Santo. Puedes rezar esa novena, con la Coronilla de cada día, en la Novena de la Divina Misericordia .