Acto de Desagravio
En la adoración, especialmente los jueves
Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de tus santas llagas.
Te ofrezco, Señor, mi adoración en reparación de las frialdades, irreverencias e ingratitudes con que es tratado tu amor en este Sacramento. Por todos los corazones que te olvidan, quiero yo amarte; por todas las almas que no te adoran, quiero yo adorarte.
Corazón Eucarístico de Jesús, ten misericordia de nosotros. Amén.
De dónde viene
La reparación nace de lo que Jesús pidió a santa Margarita María: amar donde otros olvidan. No es un reproche al mundo, sino un acto de compañía.
Fuente Devoción reparadora al Corazón Eucarístico de Jesús
Para entender la oración
Lecturas breves para quien desee ir más hondo.
En pocas palabras La oración explicada en un párrafo
El acto de desagravio se reza en la adoración, sobre todo los jueves, en memoria de la noche en que los discípulos se durmieron en Getsemaní. No es un reproche al mundo: es un ofrecimiento. Su verso central lo dice todo, amar por los que olvidan y adorar por los que no adoran. Nace de lo que Jesús pidió a santa Margarita María de Alacoque: hacer compañía donde otros no la hacen.
Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
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«Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de tus santas llagas»
Empieza pidiendo perdón para todos, no solo para quien reza. Reparar, en el lenguaje de esta devoción, no es pagar una deuda: es poner amor donde faltó.
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«en reparación de las frialdades, irreverencias e ingratitudes»
Tres palabras que no describen ataques, sino indiferencia. Lo que esta oración quiere compensar no es el odio, que es raro, sino el olvido, que es constante.
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«Por todos los corazones que te olvidan, quiero yo amarte»
El verso que resume la devoción entera, y que nace de lo que Jesús pidió a santa Margarita María de Alacoque: amar donde otros no aman. No es un reproche al mundo, sino un ofrecimiento.
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«por todas las almas que no te adoran, quiero yo adorarte»
Se reza sobre todo los jueves, en memoria del Jueves Santo, cuando los discípulos se durmieron en Getsemaní y Jesús preguntó: «¿No han podido velar una hora conmigo?» (Mateo 26, 40).
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«Corazón Eucarístico de Jesús, ten misericordia de nosotros»
Une las dos devociones: la del Sagrado Corazón y la eucarística. El mismo Corazón que se veneró traspasado en la cruz es el que permanece en el sagrario.
La escena en el Evangelio Mateo 26, 38-41
Después de la última cena, Jesús va con sus discípulos a un huerto llamado Getsemaní. Les pide que se queden despiertos mientras él ora, y se aparta un poco:
Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; quédense aquí y velen conmigo». Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». Volvió a donde estaban los discípulos y los encontró dormidos. Y dijo a Pedro: «¿No han podido velar una hora conmigo?». «Velen y oren, para no caer en la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
Mateo 26, 38-41
Jesús no les pide que hagan nada: solo que estén despiertos. Y ellos se duermen tres veces. El acto de desagravio responde a esa pregunta que quedó sin respuesta aquella noche, y por eso se reza los jueves.
Para rezarla hoy Hoy, dedica quince minutos a acompañar en silencio, sin pedir nada, por alguien que no reza.