Una enferma reza en su lecho bajo la luz que entra por la ventana

Comunión espiritual

Cuando no se puede comulgar sacramentalmente

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma.

Pero como ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti; no permitas que jamás me separe de Ti. Amén.

De dónde viene

El concilio de Trento enseñó que se puede recibir a Cristo «en deseo». Millones la rezaron cuando las iglesias cerraron en 2020; sirve igual para el enfermo, el que viaja o el que no puede acercarse.

Fuente San Alfonso María de Ligorio

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

La comunión espiritual es la oración para cuando no se puede comulgar: por enfermedad, por distancia, por no tener Misa cerca o por no poder acercarse. El concilio de Trento enseñó que se puede recibir a Cristo «en deseo», y la fórmula más conocida es de san Alfonso María de Ligorio. Millones de personas la rezaron en 2020, cuando las iglesias cerraron. Santa Teresa recomendaba hacerla muchas veces al día.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento»

    Empieza por la fe, porque sin ella el resto no tiene sentido. La palabra «realmente» es la misma que la Iglesia defendió durante siglos: no simbólicamente, realmente.

  2. «Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma»

    Fe, amor y deseo: los tres actos que hacen posible esta comunión. El concilio de Trento enseñó que se puede recibir a Cristo «en deseo» cuando no se puede sacramentalmente.

  3. «Pero como ahora no puedo recibirte sacramentalmente»

    La oración nombra el impedimento sin dramatizarlo. Vale para el enfermo, para quien viaja, para quien no tiene Misa cerca y para quien no puede acercarse a comulgar.

  4. «ven al menos espiritualmente a mi corazón»

    La fórmula clásica es de san Alfonso María de Ligorio. Millones de personas la rezaron en 2020, cuando las iglesias cerraron, y muchos la descubrieron entonces.

  5. «te abrazo y me uno del todo a Ti; no permitas que jamás me separe de Ti»

    Termina como si la comunión ya hubiera ocurrido, porque en el orden del deseo ha ocurrido. Santa Teresa recomendaba hacerla muchas veces al día: «es de gran provecho».

La escena en el Evangelio Mateo 8, 8-10. 13

Un oficial romano tiene un criado enfermo y manda recado a Jesús. Cuando Jesús se pone en camino hacia su casa, el hombre le envía un segundo mensaje que lo detiene:

El centurión le dijo: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; pero una palabra tuya bastará para sanar a mi criado. Porque yo también estoy bajo un mando y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: “Ve”, y va». Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe». Y dijo Jesús al centurión: «Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído». Y en aquel momento se curó el criado.

Mateo 8, 8-10. 13

El centurión ni siquiera está delante de Jesús cuando ocurre la curación, y no entra en su casa. Sus palabras se repiten en cada Misa antes de comulgar. La comunión espiritual se apoya justo ahí: la distancia no impide nada.

Para rezarla hoy Hoy, si no puedes ir a Misa, reza esta oración a la hora en que habrías comulgado.