Una familia humilde bendice la comida antes de empezar

Bendición de la mesa

Antes y después de cada comida

ANTES DE COMER

Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a recibir. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

DANOS TAMBIÉN, SEÑOR

Danos también pan para los que no lo tienen, y hambre de ti para los que estamos saciados.

DESPUÉS DE COMER

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.

De dónde viene

La costumbre viene de la mesa judía y del gesto de Jesús, que «tomó el pan, dio gracias y lo repartió». Bendecir la mesa convierte una necesidad en un acto de familia: se agradece, y se recuerda a quien hoy no tiene qué comer.

Fuente Bendicional · Ritual de la bendición de la mesa

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

Bendecir la mesa es una costumbre que viene de la mesa judía y del gesto de Jesús, que tomaba el pan, daba gracias y lo repartía. Son dos oraciones muy breves, una antes de comer y otra después, y convierten una necesidad diaria en un acto de familia. Se pide también pan para quien no lo tiene, y se recuerda a los difuntos: en muchas casas es el único momento del día en que se los nombra.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos»

    Se bendice primero a los que comen y después la comida, en ese orden. La costumbre viene de la mesa judía, donde toda comida empezaba con una berajá, una bendición dicha en voz alta.

  2. «que por tu bondad vamos a recibir»

    «Recibir», no «conseguir». Es la palabra que cambia el sentido de la mesa: reconoce que incluso lo que se gana con el propio trabajo llega, al final, como un don.

  3. «Danos también pan para los que no lo tienen, y hambre de ti para los que estamos saciados»

    La frase más exigente de toda la bendición, y la más reciente. Pide dos cosas opuestas y necesarias: que no falte lo material a quien lo necesita, y que no sobre la comodidad a quien ya tiene.

  4. «Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios»

    La bendición después de comer es tan antigua como la de antes, y más fácil de olvidar. Dar gracias cuando ya se recibió, sin esperar nada más, es lo que distingue la gratitud del interés.

  5. «Que las almas de los fieles difuntos descansen en paz»

    Al final de la mesa se recuerda a los que ya no se sientan a ella. En muchas casas es el único momento del día en que se nombra a los que faltan.

La escena en el Evangelio Mateo 14, 16-20

Atardece y la gente lleva todo el día escuchando a Jesús en un descampado. Los discípulos proponen despedirlos para que busquen comida; él responde con un gesto que repetirá la noche antes de morir:

Jesús les dijo: «No hace falta que vayan; denles ustedes de comer». Ellos le replicaron: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Él les dijo: «Tráiganmelos». Mandó a la gente que se recostara sobre la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron doce cestos llenos de sobras.

Mateo 14, 16-20

El gesto es siempre el mismo: tomar, alzar los ojos, bendecir, partir y repartir. Es lo que Jesús hace aquí con cinco panes, lo que hará en la última cena y lo que repite el sacerdote en cada Misa. Bendecir la mesa es entrar en ese gesto.

Para rezarla hoy Hoy, en una de las comidas, bendice la mesa en voz alta aunque estés solo.