Un joven estudiante pide luz antes de abrir los libros

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones

Antes de estudiar, decidir, aconsejar o empezar cualquier tarea

V. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. R. Envía tu Espíritu y todo será creado. V. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo: haznos dóciles a ese mismo Espíritu, para gustar el bien y gozar siempre de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

De dónde viene

La versión breve del Veni Creator, pensada para rezarse de memoria en un instante. Es la invocación con la que se abre cualquier reunión, clase o trabajo cristiano.

Fuente Antífona y colecta del tiempo pascual · Misal Romano

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

Es la invocación breve al Espíritu Santo, la que se reza antes de estudiar, decidir, aconsejar o empezar cualquier tarea. Cabe en unos segundos. Pide dos cosas: fuego para el corazón y docilidad, que es dejarse enseñar. El versículo que lleva en medio, «envía tu Espíritu y todo será creado», es del Salmo 104 y habla de cómo Dios renueva sin cesar toda la creación.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles»

    Es la versión breve de las dos grandes oraciones al Espíritu: cabe en unos segundos y por eso puede rezarse muchas veces al día, antes de cualquier cosa que importe.

  2. «y enciende en ellos el fuego de tu amor»

    El fuego es la imagen propia del Espíritu desde Pentecostés. Jesús lo dijo de sí mismo: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!» (Lucas 12, 49).

  3. «Envía tu Espíritu y todo será creado. Y renovarás la faz de la tierra»

    Es un versículo del Salmo 104, 30, que habla de cómo Dios sostiene y renueva toda la creación. La oración lo aplica a quien la reza: lo que se pide es una renovación, no un favor.

  4. «haznos dóciles a ese mismo Espíritu, para gustar el bien»

    «Dócil» viene del latín «docilis», el que se deja enseñar. No se pide saber más, sino dejarse conducir. Y «gustar el bien» supone que lo bueno, cuando se prueba, sabe bien.

  5. «Antes de estudiar, decidir o aconsejar»

    Su lugar propio es el momento anterior a algo que uno no controla: un examen, una conversación difícil, una decisión. Se pide luz antes, no consuelo después.

La escena en el Evangelio 1 Reyes 3, 5-12

Salomón acaba de heredar el trono de su padre David y se sabe pequeño para el cargo. Dios se le aparece en sueños y le ofrece concederle lo que pida:

En Gabaón se le apareció el Señor a Salomón en sueños, de noche, y le dijo: «Pídeme lo que quieras». Salomón respondió: «Señor, Dios mío, tú has hecho reinar a tu siervo en lugar de David, mi padre; pero yo soy un muchacho joven y no sé desenvolverme». «Concede, pues, a tu siervo un corazón dócil para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal». Agradó al Señor que Salomón hubiera hecho esta petición, y le dijo: «Por haber pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino discernimiento para juzgar, cumplo tu ruego».

1 Reyes 3, 5-12

Podía pedir cualquier cosa y pidió un corazón capaz de distinguir el bien del mal. Esta oración pide exactamente lo mismo, con otras palabras: no que salga bien, sino saber acertar.

Para rezarla hoy Hoy, antes de la conversación más difícil que te espera, reza estas dos líneas.