El Espíritu Santo desciende en luz sobre una tierra que reverdece

Secuencia de Pentecostés

Veni Sancte Spiritus

En la Misa de Pentecostés y en la novena al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz.

Ven, padre de los pobres, ven, dador de las gracias, ven, luz de los corazones.

Consolador óptimo, dulce huésped del alma, dulce refrigerio.

Descanso en el trabajo, brisa en el estío, consuelo en el llanto.

Oh luz santísima, llena lo más íntimo de los corazones de tus fieles.

Sin tu ayuda, nada hay en el hombre, nada que sea inocente.

Lava lo que está manchado, riega lo que es árido, cura lo que está enfermo.

Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, endereza lo que está torcido.

Concede a tus fieles, que en ti confían, tus siete sagrados dones.

Dales el mérito de la virtud, dales el puerto de la salvación, dales el gozo eterno. Amén.

Ver en latín

Veni, Sancte Spiritus, et emitte caelitus lucis tuae radium. Veni, pater pauperum, veni, dator munerum, veni, lumen cordium.

De dónde viene

La llaman «la Secuencia de oro»: se atribuye al papa Inocencio III o a Esteban Langton, en el siglo XIII. Es una de las cuatro secuencias que sobrevivieron a la reforma del Misal, por su hondura y su belleza.

Fuente Secuencia del domingo de Pentecostés · Misal Romano

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

Es la secuencia que se canta en la Misa de Pentecostés, llamada la «Secuencia de oro» por su belleza. Son versos muy breves que no explican nada: llaman. Describen al Espíritu Santo con imágenes cotidianas, como el descanso en el trabajo, la brisa en el verano o el consuelo en el llanto, y piden seis cosas concretas: lavar, regar, curar, ablandar, calentar y enderezar.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz»

    Se llama secuencia porque se canta antes del Evangelio en las grandes fiestas. Esta es la de Pentecostés, conocida como la «Secuencia de oro», y se atribuye a Esteban Langton, arzobispo de Canterbury, en el siglo XIII.

  2. «Ven, padre de los pobres, ven, dador de las gracias, ven, luz de los corazones»

    Tres veces «ven» seguidas. El himno no argumenta ni explica: llama. Es la forma más antigua de invocar, la misma del «Marana tha» de los primeros cristianos.

  3. «Descanso en el trabajo, brisa en el estío, consuelo en el llanto»

    Los tres versos más conocidos del himno, y los más humanos: la pausa cuando el cuerpo no puede más, el aire fresco en el calor, la mano en el hombro cuando se llora. Así describe al Espíritu.

  4. «Sin tu ayuda, nada hay en el hombre, nada que sea inocente»

    El verso más duro, y el eje del himno. Reconocer que no hay nada bueno por cuenta propia es la condición para pedir. Recuerda lo que dijo Jesús: «Sin mí no pueden hacer nada» (Juan 15, 5).

  5. «Lava lo que está manchado, riega lo que es árido, cura lo que está enfermo. Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, endereza lo que está torcido»

    Seis peticiones en seis versos, cada una con su verbo exacto. Es el examen de conciencia más breve que existe: basta reconocer en cuál de los seis está uno hoy.

La escena en el Evangelio Juan 16, 7. 12-13

En la última cena, Jesús anuncia que se va. Los discípulos se entristecen, y él les explica por qué su marcha es buena para ellos:

Les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Defensor; en cambio, si me voy, se lo enviaré. Muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden con ellas por ahora. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad plena. Porque no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y les comunicará lo que está por venir.

Juan 16, 7. 12-13

Jesús reconoce que sus discípulos todavía no pueden con todo, y no les exige más. Promete a Alguien que irá enseñándoles con el tiempo. Pedir el Espíritu es pedir esa paciencia que sigue enseñando.

Para rezarla hoy Hoy, lee los seis verbos del himno y reconoce cuál de ellos describe cómo estás.