La señal de la Cruz
Signum Crucis
Al empezar y terminar toda oración
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
De dónde viene
Es el gesto más antiguo del cristiano: Tertuliano ya lo describe hacia el año 200 como una costumbre extendida. Con él confesamos las dos verdades centrales de la fe —la Trinidad y la Cruz— antes de decir una sola palabra.
Fuente Compendio del Catecismo, Apéndice A
Para entender la oración
Lecturas breves para quien desee ir más hondo.
En pocas palabras La oración explicada en un párrafo
La señal de la cruz es la oración más corta y la que se hace con el cuerpo. Primero tres cruces pequeñas, en la frente, en los labios y en el pecho, pidiendo que Dios nos libre de lo que nos aparta de él. Después una cruz grande, de la frente al pecho y de hombro a hombro, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Los cristianos la hacen desde los primeros siglos, y con ella comienza y termina casi toda oración.
Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
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«Por la señal de la Santa Cruz»
Se dice trazando una cruz pequeña sobre la frente. Es el gesto más antiguo de los cristianos: Tertuliano, hacia el año 200, cuenta que se signaban la frente al salir de casa, al vestirse, al sentarse a la mesa, «a cada paso» (La corona, 3).
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«de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro»
Sobre los labios y sobre el pecho. Los «enemigos» no son personas: son todo lo que aparta de Dios, empezando por lo que llevamos dentro. Pedimos ser librados, no vencer por nuestra propia fuerza.
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«En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo»
La cruz grande: frente, pecho, hombro izquierdo, hombro derecho. «En el nombre», en singular: un solo Dios en tres Personas, las mismas con que fuimos bautizados (Mateo 28, 19). Romano Guardini aconsejaba hacerla despacio y amplia, para que abarque el cuerpo entero y todo lo que uno es (Los signos sagrados).
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«Amén»
Palabra hebrea que significa «así es, firme». Con ella se cierra y se afirma lo dicho. Es también la última palabra de la Biblia (Apocalipsis 22, 21).
La escena en el Evangelio Mateo 28, 16-20
Después de la Resurrección, en un monte de Galilea. Los once —ya no son doce— lo ven; algunos todavía dudan:
Los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, lo adoraron; algunos, sin embargo, dudaban. Jesús se acercó y les dijo: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».
Mateo 28, 16-20
Las palabras con que nos signamos son las palabras con que Jesús mandó bautizar. Cada señal de la cruz recuerda el bautismo: el día en que ese nombre fue pronunciado sobre nosotros.
Para rezarla hoy Hoy, haz la señal de la cruz despacio, una sola vez, y guarda un instante de silencio después del Amén.