Gloria al Padre
Gloria Patri
Al cerrar cada salmo y cada decena del Rosario
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
De dónde viene
La doxología menor: una alabanza brevísima a la Trinidad que la Iglesia repite al final de cada salmo desde el siglo IV, cuando se fijó su forma actual frente al arrianismo.
Fuente Compendio del Catecismo, Apéndice A · Liturgia de las Horas
Para entender la oración
Lecturas breves para quien desee ir más hondo.
En pocas palabras La oración explicada en un párrafo
El Gloria es la oración más breve y la más repetida: cierra cada salmo y cada decena del Rosario. Afirma que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo reciben la misma gloria, y que así fue desde el principio. Su segunda frase se añadió hace quince siglos, cuando algunos negaban que Jesús fuera Dios desde siempre. Rezarla es confesar la fe en la Trinidad en una sola respiración.
Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
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«Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo»
Son los tres nombres con que Jesús mandó bautizar (Mateo 28, 19), dichos de una vez y con la misma gloria para los tres. En el siglo IV, Arrio enseñaba que el Hijo era menor que el Padre; la Iglesia respondió, entre otras cosas, rezando así.
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«Como era en el principio, ahora y siempre»
Esta frase se añadió precisamente contra aquella enseñanza: un concilio reunido en Vaison, en la Galia, en el año 529, mandó decirla en todas las iglesias. «Como era en el principio» afirma que el Hijo no comenzó a existir en un momento: es Dios desde siempre.
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«por los siglos de los siglos. Amén.»
Es una manera hebrea de decir «para siempre» llevada al extremo. Con ella termina cada salmo en la Liturgia de las Horas desde hace más de mil quinientos años, y cada decena del Rosario.
La escena en el Evangelio Mateo 3, 13-17
A la orilla del Jordán, entre la gente que acude a Juan para bautizarse, aparece Jesús. Juan lo reconoce y no quiere hacerlo:
Entonces Jesús fue desde Galilea al Jordán, adonde estaba Juan, para que lo bautizara. Juan quería impedírselo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Déjalo ahora; conviene que cumplamos así todo lo que es justo». Entonces Juan lo dejó. Apenas bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrió el cielo, y vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma y venir sobre él. Y una voz desde el cielo dijo: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Mateo 3, 13-17
Es la única escena del Evangelio en que los tres se manifiestan a la vez: la voz del Padre, el Hijo en el agua y el Espíritu en forma de paloma. El Gloria nombra a los tres juntos porque así se dieron a conocer.
Para rezarla hoy Hoy, al terminar una decena o un salmo, reza el Gloria despacio, inclinando la cabeza al nombrar a las tres Personas.