Las almas suben hacia la luz ayudadas por un ángel

Oración por los fieles difuntos

En el aniversario de un difunto y en noviembre

Dios nuestro, creador y redentor de todos los fieles: concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos sus pecados, para que alcancen, con nuestras súplicas, el perdón que siempre desearon. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Acuérdate, Señor, de los que ya partieron de este mundo marcados con el signo de la fe, y duermen el sueño de la paz. A ellos, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.

Que tu misericordia, Señor, alcance a los que amamos y ya no vemos; y que un día volvamos a encontrarnos todos en tu casa. Amén.

De dónde viene

Recoge la colecta de la Misa de difuntos y el memento de la Plegaria Eucarística romana, que la Iglesia reza en cada Misa desde hace más de mil quinientos años. Orar por los muertos es una de las obras de misericordia.

Fuente Misal Romano, Misa por los difuntos · Plegaria Eucarística I

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

Es la oración larga por los difuntos, la que se reza en un aniversario y durante el mes de noviembre. Pide el perdón de sus pecados y un lugar de consuelo, de luz y de paz, con palabras tomadas del Canon Romano, la plegaria eucarística más antigua. Rezar por los muertos es una práctica que la Iglesia heredó de Israel. Y termina pidiendo algo para quien reza: volver a encontrarse todos.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos sus pecados»

    La oración supone algo que la Iglesia enseña: que los vivos pueden ayudar a los difuntos con su oración. Es una práctica antiquísima, ya atestiguada en el Antiguo Testamento (2 Macabeos 12, 46).

  2. «para que alcancen, con nuestras súplicas, el perdón que siempre desearon»

    «El perdón que siempre desearon»: se reza por quienes ya no pueden pedir por sí mismos, suponiendo lo mejor de ellos. La caridad piensa bien también de los muertos.

  3. «los que ya partieron de este mundo marcados con el signo de la fe»

    Es una frase del Canon Romano, la plegaria eucarística más antigua que se sigue usando. «Marcados con el signo de la fe» significa bautizados: la señal de la cruz recibida al principio.

  4. «y duermen el sueño de la paz»

    Los primeros cristianos llamaban a sus cementerios «coemeterium», que en griego significa dormitorio. No era un eufemismo: era una afirmación sobre lo que creían que iba a pasar después.

  5. «y que un día volvamos a encontrarnos todos en tu casa»

    El final dice lo que en realidad se está pidiendo. La oración por los difuntos no es solo por ellos: es también de quien queda y espera volver a verlos.

La escena en el Evangelio 1 Tesalonicenses 4, 13-14. 17-18

San Pablo escribe a los cristianos de Tesalónica, preocupados porque algunos de los suyos han muerto antes del regreso del Señor. No les niega el dolor; les señala la diferencia:

Hermanos, no queremos que ignoren la suerte de los difuntos para que no se aflijan como los que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo Dios llevará consigo, por medio de Jesús, a los que han muerto. Y así estaremos siempre con el Señor. Consuélense, pues, mutuamente con estas palabras.

1 Tesalonicenses 4, 13-14. 17-18

Pablo no dice que no haya que afligirse: dice que no se aflijan «como los que no tienen esperanza». La diferencia no está en el dolor, que es el mismo, sino en lo que se espera después. Y encarga que se consuelen unos a otros con eso.

Para rezarla hoy Hoy, nombra en voz alta a tres difuntos de tu familia mientras rezas esta oración.