La Virgen María cubre al Niño dormido con un pliegue de su manto

Bajo tu amparo

Sub tuum praesidium

En cualquier necesidad, y al terminar el Rosario

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

Ver en latín

Sub tuum praesidium confugimus, sancta Dei Genetrix: nostras deprecationes ne despicias in necessitatibus nostris, sed a periculis cunctis libera nos semper, Virgo gloriosa et benedicta. Amen.

De dónde viene

La oración mariana más antigua que se conserva: un papiro egipcio del siglo III la trae ya completa. Es decir, los cristianos llamaban a María «Madre de Dios» y le pedían amparo más de cien años antes del concilio de Éfeso.

Fuente Papiro de Ryland (Egipto, s. III) · Liturgia de las Horas

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

Es la oración mariana más antigua que se conserva. Estaba escrita en un papiro egipcio del siglo III, hallado en 1917 y guardado hoy en Mánchester, y ya llama a María «Madre de Dios», más de cien años antes de que la Iglesia lo definiera en un concilio. Son cuatro líneas y no piden nada complicado: refugio y protección. Se reza cuando no hay tiempo ni fuerzas para una oración larga.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «Bajo tu amparo nos acogemos»

    La imagen es la de quien se mete bajo un manto o un techo cuando arrecia la tormenta. De ahí nacen las «Vírgenes de la Misericordia» que la pintura medieval representó cobijando a los fieles bajo su manto abierto.

  2. «santa Madre de Dios»

    El dato que hace de esta oración un documento: el papiro egipcio que la conserva es del siglo III, y ya llama a María «Theotokos», Madre de Dios. Es decir, el pueblo cristiano la llamaba así más de cien años antes de que un concilio lo definiera en Éfeso (431).

  3. «no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades»

    El tono es el de quien ha sido despreciado otras veces. Quienes la rezaron primero eran cristianos de Egipto en tiempo de persecución, con motivos concretos para temer.

  4. «líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita»

    Termina pidiendo lo más simple, y sin adornos. Por su brevedad, esta oración se convirtió en la que se reza cuando no hay tiempo ni ánimo para más.

La escena en el Evangelio Juan 2, 1-7

En una boda en Caná de Galilea, a la que están invitados Jesús, su madre y los discípulos, ocurre algo embarazoso: se acaba el vino. Nadie se lo dice a Jesús, salvo ella:

Se celebró una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». Jesús le contestó: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra. Jesús les dijo: «Llenen las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba.

Juan 2, 1-7

María no pide nada explícitamente: solo señala la necesidad. Y no insiste; se dirige a los sirvientes. Ese es el modo de intercesión que las oraciones marianas suponen: ella lleva a Jesús lo que falta, y remite siempre a él.

Para rezarla hoy Hoy, al salir de casa, reza estas cuatro líneas por quienes vas a encontrar.