Una familia interrumpe la comida y reza al toque de la campana del mediodía

El Ángelus

Angelus Domini

Tres veces al día: a las seis, a mediodía y a las seis de la tarde

V. El ángel del Señor anunció a María. R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.

Dios te salve, María…

V. He aquí la esclava del Señor. R. Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María…

V. Y el Verbo se hizo carne. R. Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo; para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

De dónde viene

Nació del toque de campana con que los monasterios llamaban a rezar tres avemarías; quedó fijado en el siglo XVI. Detiene el trabajo tres veces al día para recordar el momento en que Dios se hizo hombre. En Pascua se sustituye por el Regina Caeli.

Fuente Devocionario romano · Rezado por el Papa cada domingo a mediodía

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

El Ángelus es la Encarnación rezada tres veces al día: al amanecer, al mediodía y al atardecer, cuando las campanas lo anuncian. Son tres versículos con un Ave María cada uno: el anuncio del ángel, el sí de María y la frase de san Juan «y el Verbo se hizo carne». Nació en los monasterios del siglo XIII y el Papa lo reza cada domingo a mediodía. En tiempo de Pascua se sustituye por el Regina Caeli.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «El ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra del Espíritu Santo»

    El primer versículo resume la Anunciación (Lucas 1, 26-38). El Ángelus no es una oración nueva: es la Encarnación contada en tres frases, con un Ave María después de cada una.

  2. «He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra»

    El segundo versículo es la respuesta de María, dicha en primera persona por quien reza. Al llegar aquí, la oración deja de narrar y se convierte en una decisión propia.

  3. «Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros»

    El tercero no es de Lucas, sino del prólogo de san Juan (1, 14). Ante esta frase la tradición manda inclinarse, y en Navidad, arrodillarse: es el momento que lo cambió todo.

  4. «Tres veces al día»

    A las seis de la mañana, al mediodía y a las seis de la tarde, llamado por el toque de campana de las iglesias. Nació en los monasterios del siglo XIII con el toque de la tarde; los otros dos se añadieron después.

  5. «Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros… para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección»

    La oración final es la misma que cierra la Misa de la Anunciación. Une el principio y el final: quien empezó a existir en el seno de María es el mismo que murió y resucitó.

La escena en el Evangelio Juan 1, 1-5. 14

San Juan no empieza su Evangelio con un relato de infancia, sino con un himno sobre el origen del Verbo. Después de decir que estaba junto a Dios desde el principio, llega la frase que el Ángelus repite cada día:

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por medio de él, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan 1, 1-5. 14

Juan no cuenta la Anunciación: cuenta lo que significa. El que existía desde el principio y por quien todo fue hecho se hizo carne, es decir, hombre frágil y mortal. El Ángelus toma esa frase y la pone en boca de cualquiera, tres veces al día.

Para rezarla hoy Hoy, a mediodía, detén lo que estés haciendo y reza al menos el primer versículo con su Ave María.