Santo Dios
Trisagio
Tres veces al cerrar la Coronilla; en toda súplica de misericordia
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
De dónde viene
El Trisagio («tres veces santo») se canta en Oriente desde el siglo V y en Occidente en la liturgia del Viernes Santo. Jesús lo pidió a santa Faustina como remate de la Coronilla: es la confesión de que solo la santidad de Dios puede con nuestra miseria.
Fuente Trisagio de la liturgia oriental · Coronilla de la Divina Misericordia
Para entender la oración
Lecturas breves para quien desee ir más hondo.
En pocas palabras La oración explicada en un párrafo
El Santo Dios, o Trisagio, que significa «tres veces santo», es una de las oraciones más antiguas de la Iglesia: se canta en Oriente desde el siglo V y en Occidente en la liturgia del Viernes Santo, ante el crucifijo. Son tres títulos y una súplica que no se limita a quien reza, sino que abarca al mundo entero. Jesús pidió a santa Faustina que se dijera tres veces al terminar la Coronilla de la Divina Misericordia.
Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
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«Santo Dios»
Tres invocaciones para el único Dios, una razón por la que la tradición ha visto aquí a la Trinidad. «Santo» es el único atributo que la Escritura repite tres veces seguidas: no dice «bueno, bueno, bueno», dice «Santo, Santo, Santo».
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«Santo Fuerte»
El original griego dice «ischyrós», el que tiene fuerza, el que puede. Frente al miedo, esta oración no niega el peligro: recuerda quién es más fuerte que él.
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«Santo Inmortal»
El que no muere, dirigido a quien murió en la cruz. La liturgia del Viernes Santo canta estas palabras precisamente ante el crucifijo, y ahí está toda su fuerza.
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«ten piedad de nosotros y del mundo entero»
La súplica no se queda en quien reza ni en los suyos: se abre al mundo entero. Jesús pidió a santa Faustina que se dijera tres veces al cerrar la Coronilla.
La escena en el Evangelio Apocalipsis 4, 2-3. 8
El apóstol Juan, desterrado en la isla de Patmos, recibe una visión del cielo abierto. Ante el trono ve cuatro seres vivientes que no descansan nunca:
Al momento caí en éxtasis: vi un trono en el cielo y uno sentado en el trono. El que estaba sentado tenía un aspecto semejante al jaspe y a la cornalina, y un arco iris rodeaba el trono, semejante a la esmeralda. Los cuatro seres vivientes, cada uno con seis alas, están llenos de ojos por fuera y por dentro, y no cesan de decir día y noche: «Santo, Santo, Santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir».
Apocalipsis 4, 2-3. 8
El canto que vio Isaías en el templo y que Juan ve en el cielo es el mismo, y no se interrumpe nunca. Cuando la Iglesia canta el Santo en la Misa o reza el Trisagio, no empieza algo: se suma a algo que ya está sonando.
Para rezarla hoy Hoy, al rezar estas palabras, no pidas nada más después: quédate un momento en silencio.