Oración de Fátima
Al terminar cada decena del Rosario
Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
De dónde viene
La enseñó la Virgen a los tres pastorcitos y les pidió que la rezaran después de cada misterio. Desde entonces se ha incorporado al Rosario en todo el mundo, aunque no es obligatoria: es la oración que más ha cambiado la forma de rezarlo en el último siglo.
Fuente Pedida por la Virgen en Fátima, 13 de julio de 1917
Para entender la oración
Lecturas breves para quien desee ir más hondo.
En pocas palabras La oración explicada en un párrafo
Es la oración que se reza al terminar cada decena del Rosario, y la pidió la Virgen a tres niños pastores en Fátima, Portugal, el 13 de julio de 1917. Va dirigida a Jesús y pide cuatro cosas: perdón, ser librados del infierno, que todas las almas lleguen al cielo y, de modo especial, las que más lo necesitan. No es obligatoria, pero desde entonces la reza casi todo el mundo.
Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
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«Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados»
Aunque se reza en el Rosario, va dirigida a Jesús, no a María. Empieza por lo primero que se pide siempre: el perdón, y en plural, por todos.
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«líbranos del fuego del infierno»
La frase más dura y la más discutida de las oraciones del Rosario. Los tres pastorcitos —Lucía, de diez años, y sus primos Francisco y Jacinta— acababan de recibir una visión que los dejó aterrados; la oración es la respuesta a lo que vieron.
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«lleva al cielo a todas las almas»
El giro decisivo, y el corazón de Fátima: no se pide por uno mismo ni por los propios, sino por todos, sin excepción. La oración es más ancha que el miedo que la origina.
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«especialmente a las más necesitadas de tu misericordia»
Termina pidiendo de modo preferente por quienes menos podrían alegarlo. Es la misma lógica del Evangelio: el pastor deja las noventa y nueve y va a buscar a la que se perdió (Lucas 15, 4).
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«Al terminar cada decena»
Se reza después del Gloria, diez veces a lo largo del Rosario. No es una parte obligatoria de la oración: es una costumbre nacida en 1917 que la Iglesia acogió y que hoy siguen casi todos.
La escena en el Evangelio Lucas 15, 3-7
Jesús responde a quienes murmuran porque acoge a los pecadores y come con ellos. En lugar de discutir, cuenta tres parábolas seguidas. Esta es la primera:
Les dijo esta parábola: «¿Quién de ustedes que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada hasta que la encuentra?». «Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: “¡Alégrense conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”». «Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse».
Lucas 15, 3-7
La conclusión la saca Jesús mismo, en el último versículo: el cielo se alegra más por quien vuelve. Pedir «especialmente por las más necesitadas de tu misericordia» es pedir exactamente lo que, según esta parábola, más alegra a Dios.
Para rezarla hoy Hoy, al rezar esta oración, piensa en alguien concreto al decir «las más necesitadas de tu misericordia».