Los ángeles anuncian a los pastores el nacimiento del Señor

Gloria a Dios en el cielo

Gloria in excelsis Deo

En la Misa de los domingos y las fiestas

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre: tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.

Porque solo tú eres Santo, solo tú Señor, solo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

De dónde viene

Llamado «himno angélico» porque empieza con el canto de los ángeles en Belén. Es de los textos más antiguos que se siguen rezando: aparece completo en un manuscrito del siglo IV. Se omite en Adviento y Cuaresma, y por eso su vuelta en Navidad y Pascua suena a fiesta.

Fuente Misal Romano · Himno angélico, atestiguado desde el s. II

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

El Gloria de la Misa comienza con las palabras que los ángeles cantaron a los pastores en Belén, y por eso se le llama «himno angélico». Es uno de los textos más antiguos que seguimos rezando: aparece completo en un manuscrito del siglo IV. Primero alaba al Padre con cinco verbos seguidos, después se dirige a Cristo, Cordero de Dios, y le pide piedad. Se calla en Adviento y Cuaresma, y por eso su vuelta en Navidad y en Pascua suena a fiesta.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor»

    Estas palabras no son de la Iglesia: son las de los ángeles sobre los campos de Belén (Lucas 2, 14). Por eso al himno se le llama «angélico». La traducción actual dice «a los hombres que ama el Señor», más fiel al original que el antiguo «de buena voluntad»: la paz es un regalo del amor de Dios, no un premio a nuestro esfuerzo.

  2. «te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias»

    Cinco verbos seguidos, casi sinónimos, que no informan de nada: solo alaban. Es el lenguaje del asombro, que repite porque no le alcanzan las palabras.

  3. «Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre»

    «Cordero de Dios» es el título con que Juan el Bautista señaló a Jesús junto al Jordán (Juan 1, 29), y evoca el cordero de la Pascua judía. Por eso vuelve en la Misa antes de la comunión.

  4. «tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros»

    En medio de la alabanza se abre una súplica, y se repite tres veces. El himno no separa adorar de pedir: quien reconoce quién es Dios descubre a la vez lo que necesita.

  5. «Porque solo tú eres Santo, solo tú Señor, solo tú Altísimo, Jesucristo»

    Tres veces «solo tú», dirigidas a Jesucristo. En un tiempo en que se discutía si el Hijo era Dios verdadero, cantar esto cada domingo era una respuesta.

La escena en el Evangelio Lucas 2, 8-14

La noche del nacimiento, en los campos cercanos a Belén. Unos pastores, la gente de peor fama de la comarca, están de guardia junto al rebaño:

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De pronto, un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: «No teman, les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tienen la señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». De pronto, en torno al ángel apareció una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor».

Lucas 2, 8-14

El anuncio no llega a los poderosos, sino a unos pastores que trabajaban de noche. Y las primeras palabras del himno que la Iglesia canta cada domingo son exactamente las que ellos oyeron.

Para rezarla hoy Hoy, al cantar o rezar el Gloria en la Misa, detente en «y en la tierra paz»: pide esa paz para un lugar concreto que la necesite.