La elevación de la hostia en la Misa

Ave verum Corpus

En la elevación de la Misa y en la adoración

Salve, verdadero Cuerpo nacido de María Virgen, que padeció inmolado en la cruz por los hombres;

de cuyo costado traspasado brotaron agua y sangre: sé para nosotros anticipo del cielo en el trance de la muerte.

¡Oh dulce Jesús, oh piadoso Jesús, oh Jesús, hijo de María! Amén.

Ver en latín

Ave verum Corpus natum de Maria Virgine, vere passum, immolatum in cruce pro homine, cuius latus perforatum fluxit aqua et sanguine: esto nobis praegustatum in mortis examine. O Iesu dulcis, o Iesu pie, o Iesu fili Mariae. Amen.

De dónde viene

Nació como canto para el momento de la elevación, cuando el pueblo veía la Hostia. Mozart y Byrd, entre muchos otros, lo pusieron en música; el de Mozart es una de las piezas sacras más conocidas del mundo.

Fuente Himno eucarístico del s. XIV · Compendio del Catecismo, Apéndice A

Para entender la oración

Lecturas breves para quien desee ir más hondo.

En pocas palabras La oración explicada en un párrafo

El Ave verum Corpus es un himno breve del siglo XIV que se canta en la elevación de la Misa y en la adoración. Su palabra clave es «verdadero»: nació cuando se discutía si Cristo estaba realmente presente en la Eucaristía. Une en pocas líneas el nacimiento, la cruz y el costado abierto, y pide una sola cosa, que ese cuerpo sea anticipo del cielo en el momento de morir. Mozart y otros muchos lo han puesto en música.

Frase a frase Qué dice cada parte y de dónde viene
  1. «Salve, verdadero Cuerpo nacido de María Virgen»

    La palabra decisiva es «verdadero». El himno nace en el siglo XIV, cuando se discutía si la presencia de Cristo en la Eucaristía era real o simbólica; responde con un adjetivo.

  2. «que padeció inmolado en la cruz por los hombres»

    Une en una línea el nacimiento y la muerte: el cuerpo que se adora en el altar es el mismo que nació de María y el mismo que murió en la cruz. No un cuerpo distinto ni una figura.

  3. «de cuyo costado traspasado brotaron agua y sangre»

    El costado abierto por la lanza (Juan 19, 34), del que la tradición ve nacer los sacramentos: el agua del bautismo y la sangre de la Eucaristía. Es el mismo origen de la devoción al Sagrado Corazón.

  4. «sé para nosotros anticipo del cielo en el trance de la muerte»

    La única petición del himno, y es para el último momento. Por eso se rezaba al recibir la comunión como viático, la última que se da a un moribundo.

  5. «¡Oh dulce Jesús, oh piadoso Jesús, oh Jesús, hijo de María!»

    Tres invocaciones sin pedir nada, solo nombrando. El himno se canta en la elevación de la Misa, y lo han puesto en música Mozart, Byrd, Elgar y Fauré, entre otros.

La escena en el Evangelio Marcos 14, 22-25

Es la noche del jueves, antes de la Pascua. Jesús está con los Doce en una sala prestada y sabe lo que va a ocurrir al día siguiente. En medio de la cena, hace algo que nadie esperaba:

Mientras comían, tomó Jesús pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomen, esto es mi cuerpo». Y tomando una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por todos». «Les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Marcos 14, 22-25

Jesús no dice que el pan represente su cuerpo: dice que lo es. Y lo hace la víspera de morir, cuando ya no quedaba tiempo para metáforas. El himno repite ese «verdadero» que la Iglesia ha defendido desde entonces.

Para rezarla hoy Hoy, en la elevación de la Misa, mira la hostia y reza en silencio la última línea.