Sobre esta novena
Las oraciones, el plan de los nueve días y cómo se reza
Novena a la Virgen del Rosario
Nueve días a la Reina del Santo Rosario. La que nos enseña a contemplar el rostro de Cristo de su mano, misterio a misterio.
Esta novena a Nuestra Señora del Rosario se reza tradicionalmente durante los nueve días previos a su fiesta, el 7 de octubre. Son nueve días consecutivos de oración: cada día se medita un aspecto distinto de la devoción y se presenta una petición propia. Si un día se interrumpe, aquí puedes retomarla donde quedaste.
Cómo se reza cada día
Señal de la Cruz
Oración inicial
Meditación del día
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
Petición del día
Oración final
Los nueve días completos
Abre cada día para leer su meditación y su petición. Es el mismo texto que usa el rezo guiado, disponible también sin JavaScript.
Día 1 — El don del Rosario Una escuela de oración
Meditación
La tradición dominica cuenta que la Virgen confió el Rosario a Santo Domingo de Guzmán como remedio para los males de su tiempo, y la Orden de Predicadores lo difundió por el mundo. Sea cual fuere su origen, es un don de Madre: una oración tan sencilla que un niño la reza, y tan honda que los santos no la agotan. Por algo es la oración del pueblo cristiano.
Petición
Madre del Rosario, dame amor a esta oración. Que no la deje por rutina ni por pereza, sino que vuelva a ella como a un abrazo tuyo.
Día 2 — Contemplar a Cristo con María Mirar con sus ojos
Meditación
El Rosario no es repetir palabras al vacío: es mirar a Jesús con los ojos de su Madre. Mientras los labios rezan, el corazón contempla los misterios de su vida. María, que «guardaba todas estas cosas en su corazón» (Lc 2,19), nos presta su mirada de amor.
Petición
Madre, enséñame a contemplar a tu Hijo mientras rezo. Que el Rosario no sea ruido de labios, sino mirada del corazón.
Día 3 — Misterios gozosos La alegría de Dios con nosotros
Meditación
En los misterios gozosos contemplamos el sí de María, la visita a Isabel, el nacimiento de Jesús. Es la alegría de Dios que se hace pequeño para estar con nosotros. Toda alegría verdadera nace de acoger a Cristo como María lo acogió.
Petición
Madre, dame tu alegría sencilla y profunda. Que reciba a Jesús en mi vida con el mismo gozo con que tú lo recibiste.
Día 4 — Misterios luminosos La luz del Evangelio
Meditación
Los misterios luminosos, que san Juan Pablo II propuso para contemplar la vida pública del Señor, nos muestran a Jesús que enseña, sana y se entrega en la Eucaristía. «Haced lo que él os diga» (Jn 2,5), dice María en Caná. Toda su vida se resume en señalarnos a su Hijo como la única luz que no engaña.
Petición
Madre, llévame a la luz de tu Hijo. Que escuche su Palabra y me acerque a la Eucaristía, donde Él se queda con nosotros.
Día 5 — Misterios dolorosos Junto a la cruz
Meditación
En los misterios dolorosos acompañamos a Jesús en su Pasión, y a María de pie junto a la cruz (cf. Jn 19,25). Ella no huyó del dolor. Rezar estos misterios es aprender a estar junto a Cristo sufriente y a llevar la propia cruz con amor.
Petición
Madre dolorosa, quédate conmigo en mis cruces. Enséñame a unir mis dolores a los de tu Hijo, sin amargura y con esperanza.
Día 6 — Misterios gloriosos La esperanza del Cielo
Meditación
Los misterios gloriosos cantan la Resurrección, la venida del Espíritu y tu coronación, Madre, como Reina del Cielo. Nos recuerdan adónde vamos: la cruz no es el final, sino el paso hacia la gloria. En ti, María, vemos cumplida nuestra esperanza.
Petición
Madre coronada, sostén mi esperanza. Que en medio de las penas no olvide que Cristo ha vencido y que el Cielo me espera.
Día 7 — Reina de las victorias El arma de la paz
Meditación
La fiesta de hoy nació tras la batalla de Lepanto, en 1571, cuando el papa san Pío V pidió al pueblo cristiano rezar el Rosario y atribuyó a María la protección recibida en aquella hora de peligro. El Rosario es arma de paz: no derrota a los hombres, sino al mal que los divide. Cuántas familias y almas se han salvado de su mano.
Petición
Reina de las victorias, defiéndeme con tu Rosario del mal que me acecha. Que esta oración sea mi escudo y mi paz.
Día 8 — La Señora del Rosario El mensaje de Fátima
Meditación
En 1917, en Fátima, la Virgen pidió insistentemente a tres pastorcitos que rezaran el Rosario cada día por la paz, y en la última aparición se presentó como «la Señora del Rosario». Vuelve a recordarnos, como Madre que insiste, que esta oración sencilla cambia corazones y sostiene al mundo. También a mi familia la invita a rezar unida.
Petición
Madre, reúne a mi familia en torno a tu Rosario. Que escuchemos tu pedido de Fátima y hagamos de esta oración el lazo que nos une contigo y con Jesús.
Día 9 — Cadena dulce que me une al Cielo Consagración
Meditación
Al cerrar la novena tomo el Rosario como cadena dulce que me une a ti y, por ti, a Jesús. Quiero que sea compañero de mis días y de mi última hora. Reina del Santo Rosario, no me sueltes de tu mano hasta llevarme al Cielo.
Petición
Virgen del Rosario, a ti me consagro con esta corona en las manos. Sé mi Madre, mi maestra y mi guía hasta la patria celestial. Amén.
Oración inicial
Virgen Santísima del Rosario, Reina de las victorias y Madre del bello amor: tú que nos entregaste el Rosario como cadena dulce que nos une al Cielo, recíbeme en esta novena. Enséñame a contemplar contigo los misterios de la vida de tu Hijo y alcánzame la gracia que con confianza te pido, si es para bien de mi alma. Amén.
Oración final
Reina del Santo Rosario, haz que nunca abandone esta oración sencilla y poderosa. Que el Rosario sea el descanso de mis días y el arma de mis luchas, y que rezándolo contigo aprenda a amar a Jesús con tu mismo corazón. Amén.