Novena a Santa Teresita del Niño Jesús

Preparando la novena…

Sobre esta novena Las oraciones, el plan de los nueve días y cómo se reza

Novena a Santa Teresita del Niño Jesús

Nueve días a la santa del "caminito" y de la lluvia de rosas. La que enseñó que la santidad cabe en las cosas pequeñas hechas con gran amor.

Esta novena a Santa Teresa del Niño Jesús se reza tradicionalmente durante los nueve días previos a su fiesta, el 1 de octubre. Son nueve días consecutivos de oración: cada día se medita un aspecto distinto de la devoción y se presenta una petición propia. Si un día se interrumpe, aquí puedes retomarla donde quedaste.

Cómo se reza cada día

  1. Señal de la Cruz
  2. Oración inicial
  3. Meditación del día
  4. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
  5. Petición del día
  6. Oración final

Los nueve días completos

Abre cada día para leer su meditación y su petición. Es el mismo texto que usa el rezo guiado, disponible también sin JavaScript.

  1. Día 1 — La flor más pequeña Una familia santa

    Meditación

    Teresa Martin nació en Francia en 1873, la menor de la familia, y perdió a su madre siendo muy niña. Creció rodeada de fe y de cariño, y varias de sus hermanas entraron también al Carmelo. De aquel hogar sencillo brotó una de las santas más amadas del mundo. Dios prepara grandes cosas en los hogares humildes donde se reza y se ama.

    Petición

    Santa Teresita, bendice a mi familia y haz de mi hogar tierra de fe, como el tuyo. Que en lo sencillo de cada día crezca la santidad.

  2. Día 2 — La gracia de Navidad Dejarse transformar por Dios

    Meditación

    Siendo aún adolescente, una Nochebuena Teresita recibió lo que ella llamó su «gracia de conversión»: en un instante Dios la sacó de su fragilidad y la hizo fuerte y decidida para amar. No fue mérito suyo, sino don del Niño que esa noche nacía. Dios puede cambiar un corazón en un instante cuando se le abre la puerta.

    Petición

    Santa Teresita, alcánzame también a mí una gracia que me transforme. Que deje de mirarme a mí mismo y me decida de una vez a amar.

  3. Día 3 — A los pies del Papa Audacia en el deseo de Dios

    Meditación

    Apenas con quince años deseaba entrar al Carmelo, y en una peregrinación a Roma se atrevió a pedírselo al mismo Papa León XIII, rompiendo el silencio que le habían impuesto. Aquella audacia nacía del amor. Poco después entró al Carmelo de Lisieux, donde viviría escondida el resto de su corta vida.

    Petición

    Santa Teresita, dame santa audacia para buscar a Dios sin miedo, y la paciencia de esperar sus tiempos cuando la puerta tarda en abrirse.

  4. Día 4 — El caminito de la infancia Hacerse pequeño

    Meditación

    En el Carmelo, Teresita comprendió que no necesitaba grandes hazañas para llegar a Dios, sino hacerse pequeña y dejarse llevar en sus brazos como un niño en brazos de su padre. Jesús lo había dicho: «Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos» (Mt 18,3). La santidad no es subir alto, es dejarse cargar.

    Petición

    Santa Teresita, enséñame tu caminito: hacerme pequeño, soltar mi orgullo y dejarme llevar en los brazos del Padre.

  5. Día 5 — Lo pequeño hecho con gran amor Amor en lo cotidiano

    Meditación

    Teresita no hizo cosas extraordinarias: sonreír a quien le caía mal, callar una queja, hacer bien un trabajo escondido. A todo le ponía amor, y eso lo volvía grande ante Dios. No importa el tamaño del gesto, sino el amor que se le pone dentro.

    Petición

    Santa Teresita, enséñame a poner amor en las cosas pequeñas de hoy: una palabra amable, una paciencia, un servicio escondido.

  6. Día 6 — Mi vocación es el amor El corazón de la Iglesia

    Meditación

    Buscando su lugar en la Iglesia, Teresita comprendió que quería serlo todo, y entendió por fin que en el corazón de la Iglesia su vocación sería el amor. Desde su pequeño claustro abrazaba al mundo entero; por eso, sin salir nunca de misión, fue declarada patrona de las misiones. El amor lo abarca todo y a todos llega.

    Petición

    Santa Teresita, enciende en mí el deseo de amar. Que mi lugar en la Iglesia, sea cual sea, lo llene de amor como tú.

  7. Día 7 — La noche de la fe Esperanza en la oscuridad

    Meditación

    En sus últimos meses, enferma de tuberculosis, Teresita atravesó una densa oscuridad interior, sin sentir consuelo, pero siguió creyendo y amando a ciegas. No sentía a Dios, pero no dejó de confiar en Él. Murió a los veinticuatro años. Su noche enseña que la fe no es sentir, sino entregarse aun sin ver.

    Petición

    Santa Teresita, sostenme en mis noches de fe. Cuando no sienta a Dios, dame tu fuerza para seguir confiando y amando a oscuras.

  8. Día 8 — La lluvia de rosas El bien desde el Cielo

    Meditación

    Antes de morir prometió que pasaría su cielo haciendo bien en la tierra y que dejaría caer una lluvia de rosas, es decir, de gracias y favores. Desde entonces, innumerables fieles han recibido su ayuda, y la Iglesia la honra como Doctora por la hondura de su sencillo camino. Hoy también yo espero, confiado, sus rosas.

    Petición

    Santa Teresita, derrama sobre mí y sobre los míos tu lluvia de rosas. Que tu intercesión obtenga lo que necesito para el bien de mi alma.

  9. Día 9 — Quiero ser tu pequeña copia Consagración

    Meditación

    Al cerrar la novena no me llevo solo un favor: me llevo un camino. Quiero recorrer tu caminito de confianza y amor en lo pequeño, día a día, hasta llegar a los brazos del Padre. Florecita de Jesús, hazme una pequeña copia de tu corazón.

    Petición

    Santa Teresita, tómame de la mano por tu caminito. Que viva confiando como un niño y amando en lo pequeño, hasta verte en el Cielo. Amén.

Oración inicial

Santa Teresita del Niño Jesús, que en tu corta vida descubriste el camino de la confianza y del amor en las cosas pequeñas: tú que prometiste pasar tu cielo haciendo bien en la tierra y dejar caer una lluvia de rosas, vuelve hacia mí tu mirada. Alcánzame de Dios la gracia que te pido en esta novena y enséñame tu caminito de infancia espiritual, para amar a Jesús con la sencillez de un niño. Amén.

Oración final

Florecita de Jesús, enséñame a ser pequeño para ser grande ante Dios. Que aprenda de ti a confiar como un niño en los brazos del Padre, a ofrecer mis pequeños sacrificios por amor y a esperar con paz tu lluvia de rosas. Amén.