Sobre esta novena
Las oraciones, el plan de los nueve días y cómo se reza
Novena a San Miguel Arcángel
Nueve días al príncipe de los ángeles y defensor del pueblo de Dios. El que combate por nosotros y nos guarda del mal.
Esta novena a San Miguel Arcángel se reza tradicionalmente durante los nueve días previos a su fiesta, el 29 de septiembre. Son nueve días consecutivos de oración: cada día se medita un aspecto distinto de la devoción y se presenta una petición propia. Si un día se interrumpe, aquí puedes retomarla donde quedaste.
Cómo se reza cada día
Señal de la Cruz
Oración inicial
Meditación del día
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
Petición del día
Oración final
Los nueve días completos
Abre cada día para leer su meditación y su petición. Es el mismo texto que usa el rezo guiado, disponible también sin JavaScript.
Día 1 — ¿Quién como Dios? Humildad y adoración
Meditación
El nombre Miguel, en hebreo, significa «¿Quién como Dios?»: es el grito de quien pone a Dios por encima de todo. Frente al orgullo de quien quiso ocupar el lugar del Altísimo, Miguel responde adorando. Su fuerza no nace de sí mismo, sino de su humildad ante Dios.
Petición
San Miguel, enséñame tu grito: que nadie ni nada ocupe en mi vida el lugar que solo a Dios pertenece. Hazme humilde y adorador.
Día 2 — El combate del Cielo La victoria del bien
Meditación
El libro del Apocalipsis narra cómo «Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón», y el dragón fue derrotado y arrojado (cf. Ap 12,7-9). Es la imagen de la victoria del bien sobre el mal. Nos recuerda que el mal es real, pero ya está vencido por el poder de Dios, no por el nuestro.
Petición
San Miguel, defiéndeme en el combate espiritual. Que confíe en la victoria de Dios y no me deje vencer por el desánimo ni el miedo.
Día 3 — Príncipe que protege a su pueblo Protección de la Iglesia
Meditación
Ya el profeta Daniel presenta a Miguel como «el gran príncipe» que vela por el pueblo de Dios (cf. Dn 12,1). Por eso la Iglesia lo invoca desde antiguo como su guardián, y los fieles acuden a él en las horas difíciles. No estamos solos en la batalla por el bien: el Cielo entero lucha de nuestro lado.
Petición
San Miguel, protege a la Iglesia y a sus pastores. Guarda a los cristianos perseguidos y sostén la fe donde es atacada.
Día 4 — Auxilio en la tentación Fuerza contra el mal
Meditación
En la hora de la tentación, cuando el mal se disfraza de bien y la voluntad flaquea, San Miguel acude en auxilio de quien lo llama. No nos quita la lucha, pero nos da fuerza para resistir y fidelidad para no rendirnos.
Petición
San Miguel, ven en mi auxilio cuando me asalte la tentación. Dame fuerza para resistir y fidelidad para no ceder al mal.
Día 5 — Venerado en la tierra Cercanía del Cielo
Meditación
Desde muy antiguo los cristianos han honrado a San Miguel en lugares célebres como el Monte Gargano, en Italia, o el Mont-Saint-Michel, en Francia, adonde acuden peregrinos de todo el mundo. Esa devoción milenaria nos dice que el Cielo no está lejano: el arcángel sigue cerca de quienes lo invocan con fe.
Petición
San Miguel, hazme sentir la cercanía del Cielo. Que en medio de mis tareas viva consciente de tu compañía y tu protección.
Día 6 — Defensor de la Iglesia Firmeza en la fe
Meditación
El papa León XIII compuso una breve oración a San Miguel para que la Iglesia lo invocara como defensa en sus combates. En ella le pedimos que nos ampare contra la maldad y las asechanzas del mal. La fe necesita custodia, y el arcángel es centinela fiel de quien quiere permanecer junto a Dios.
Petición
San Miguel, defiende mi fe y la de toda la Iglesia. Líbranos del engaño y sostennos firmes en la verdad de Dios.
Día 7 — Guía de las almas Confianza en el último paso
Meditación
La tradición invoca a San Miguel para que conduzca las almas a la presencia de Dios; por eso la liturgia lo recuerda al despedir a los difuntos. Se le pide que acompañe a los moribundos y los presente ante el Señor. Quien lo tiene por amigo no teme el último combate, porque sabe quién irá a su lado.
Petición
San Miguel, acompaña a los que están por morir y a mis difuntos. Y en mi última hora, condúceme tú a la presencia de Dios.
Día 8 — Con todos los ángeles La compañía del Cielo
Meditación
San Miguel no combate solo: junto a él, la Escritura nombra a Gabriel y a Rafael, y con ellos todos los ángeles que sirven a Dios y nos cuidan. Recordar a los ángeles es recordar que el Cielo está cerca y atento a nuestra vida.
Petición
San Miguel, con todos los ángeles de Dios, velad por nosotros. Que viva consciente de la compañía del Cielo en mi camino.
Día 9 — Bajo tu protección me pongo Consagración
Meditación
Al terminar la novena me pongo entero bajo tu amparo: mi alma, mi familia, mis luchas y mis miedos. No pido una vida sin combate, sino la certeza de no combatir solo. Príncipe celestial, sé mi defensor hasta el día de la victoria definitiva.
Petición
San Miguel Arcángel, a tu protección me confío. Defiéndeme en la batalla y llévame seguro hasta la gloria de Dios. Amén.
Oración inicial
Glorioso San Miguel Arcángel, príncipe de la milicia celestial y defensor del pueblo de Dios: tú que en el combate del Cielo proclamaste la gloria del Altísimo, ven en mi auxilio. Defiéndeme en la lucha, sé mi amparo contra la maldad y las asechanzas del enemigo, y alcánzame de Dios la gracia que humildemente te pido en esta novena. Amén.
Oración final
San Miguel Arcángel, escudo del pueblo de Dios: cúbreme con tu protección, guarda mi alma de todo mal y, en la hora de mi muerte, condúceme a la presencia del Señor. Que con todos los ángeles cante un día la gloria de Dios. Amén.