Novena a San Martín de Porres

Preparando la novena…

Sobre esta novena Las oraciones, el plan de los nueve días y cómo se reza

Novena a San Martín de Porres

Nueve días al santo de la escoba y de los pobres. El que barría el convento y curaba a todos sin preguntar de dónde venían.

Esta novena a San Martín de Porres se reza tradicionalmente durante los nueve días previos a su fiesta, el 3 de noviembre. Son nueve días consecutivos de oración: cada día se medita un aspecto distinto de la devoción y se presenta una petición propia. Si un día se interrumpe, aquí puedes retomarla donde quedaste.

Cómo se reza cada día

  1. Señal de la Cruz
  2. Oración inicial
  3. Meditación del día
  4. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
  5. Petición del día
  6. Oración final

Los nueve días completos

Abre cada día para leer su meditación y su petición. Es el mismo texto que usa el rezo guiado, disponible también sin JavaScript.

  1. Día 1 — Hijo de dos mundos Dignidad de todo hombre

    Meditación

    Martín nació en Lima en 1579, hijo de un caballero español y de Ana Velázquez, una mujer negra liberta; por ser mulato cargó desde niño con el desprecio. No respondió con rencor, sino haciéndose pequeño por amor. Su vida entera proclama que ante Dios no hay sangre más noble que otra: todos somos hijos del mismo Padre.

    Petición

    San Martín, sana en mí todo desprecio y toda herida de rechazo. Que vea en cada persona, sin importar su origen, la dignidad de un hijo de Dios.

  2. Día 2 — Fray Escoba Humildad en lo pequeño

    Meditación

    Entró en el convento dominico de Lima como donado, y luego profesó como humilde hermano cooperador. Se le conoció como «Fray Escoba» porque barría con alegría y se decía indigno de más. Pero en sus manos la escoba se volvió camino de santidad: Dios no mide la grandeza de la tarea, sino el amor con que se hace.

    Petición

    San Martín, enséñame a hacer con amor las tareas más humildes y ocultas, sin buscar ser visto ni aplaudido.

  3. Día 3 — Pan para los pobres Caridad concreta

    Meditación

    Martín recorría Lima pidiendo para los necesitados y repartía cada día comida a numerosos pobres; impulsó obras de caridad y hasta un colegio para niños desamparados. Su fe no era de palabras: tenía manos. Vivía a la letra aquello del Señor: «Cuanto hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).

    Petición

    San Martín, abre mis manos y mi bolsillo a los que pasan necesidad. Que mi fe se traduzca en gestos concretos de caridad.

  4. Día 4 — Enfermero de todos Compasión con el que sufre

    Meditación

    Encargado de la enfermería del convento, cuidaba a los enfermos de la ciudad sin distinción, y la tradición le atribuye curaciones asombrosas. Tocaba las llagas que otros evitaban y velaba noches enteras junto a los moribundos. En cada enfermo veía el cuerpo doliente de Cristo.

    Petición

    San Martín, dame compasión por los enfermos y los ancianos. Que no rehúya el dolor ajeno, sino que sepa acercarme con ternura.

  5. Día 5 — Amigo de las criaturas Ternura con todo lo creado

    Meditación

    Cuenta la tradición que bajo su cuidado un perro, un gato y un ratón llegaron a comer juntos del mismo plato, y que atendía con cariño hasta a los animales más despreciados. Su ternura no tenía fronteras: abrazaba toda la creación de Dios. Quien ama de verdad a Dios respeta cuanto Él ha hecho.

    Petición

    San Martín, dame un corazón manso que cuide la creación y trate con ternura aun a las criaturas más pequeñas e indefensas.

  6. Día 6 — Las noches ante el Santísimo Unión con Dios

    Meditación

    Toda aquella caridad brotaba de una fuente escondida: largas noches de oración y penitencia ante el Santísimo Sacramento. Se cuenta incluso que el Señor lo regaló con dones extraordinarios, pero Martín servía de día porque adoraba de noche. Sin esa raíz oculta, ninguna obra de amor se sostiene.

    Petición

    San Martín, enséñame que el servicio nace de la oración. Dame sed del Señor en el silencio para amar mejor en lo cotidiano.

  7. Día 7 — El que unía a todos Fraternidad y paz

    Meditación

    En una Lima dividida por castas y orígenes, Martín era el punto de encuentro: ricos y pobres, españoles, negros e indígenas lo buscaban por igual. Fue amigo de otros santos de su ciudad, como Santa Rosa de Lima y San Juan Macías. Su caridad derribaba muros que las leyes de los hombres levantaban; por eso es patrono de la justicia y la fraternidad entre los pueblos.

    Petición

    San Martín, haz de mí un constructor de puentes y no de muros. Que donde haya división, lleve yo respeto, paz y reconciliación.

  8. Día 8 — Sembrador de milagros Confianza en su intercesión

    Meditación

    San Juan XXIII lo proclamó santo en 1962, reconociendo lo que el pueblo ya sabía. Desde el Cielo, San Martín sigue obrando favores en quienes acuden a él con fe sencilla, sobre todo los más humildes. No hay causa demasiado pequeña ni demasiado grande para este santo que en vida nunca dijo «no» a quien le pedía ayuda.

    Petición

    San Martín, te confío esta intención que llevo en el corazón. Preséntala al Señor con tu intercesión poderosa y humilde.

  9. Día 9 — Servir como tú serviste Consagración

    Meditación

    Al terminar estos nueve días no quiero solo una gracia: quiero parecerme un poco a ti. Que aprenda a barrer, a curar, a repartir, a perdonar y a amar sin medir. Hazme, San Martín, un servidor alegre y escondido en mi propia casa y mi trabajo, hasta encontrarnos un día en el Cielo.

    Petición

    San Martín de Porres, alcánzame un corazón de servidor. Que mi vida, como la tuya, sea pan repartido y caridad sin fronteras. Amén.

Oración inicial

Glorioso San Martín de Porres, humilde hermano de la Orden de Predicadores, que supiste hacerte grande ante Dios por la caridad: tú que curabas a los enfermos, alimentabas a los pobres y tratabas con ternura aun a los animales, alcánzame de Dios la gracia que te pido en esta novena. Enséñame a servir a todos como tú lo hiciste, viendo a Cristo en cada hermano, sin mirar su sangre ni su origen. Amén.

Oración final

San Martín de Porres, amigo de los pobres y de los pequeños: haz que yo no mida a las personas por su sangre, su dinero ni su raza, sino que ame a todos como hermanos. Intercede por mí ante el Señor, y dame un corazón sencillo y servicial como el tuyo, encendido por la oración y derramado en caridad. Amén.