Meditación
El trabajo no fue castigo del pecado original sino vocación de Adán antes de la caída: "Dios lo puso en el jardín para que lo cultivara y lo guardara" (Gen 2,15). En el taller de Nazaret, el Verbo encarnado dignificó el trabajo manual para siempre. Toda labor honesta es participación en la obra del Creador.
Petición
San José Obrero, hazme ver en mi trabajo una vocación y no solo una carga. Que descubra a Dios en lo cotidiano de mi oficio.