Meditación
Antes de ser Antonio se llamaba Fernando: un joven noble de Lisboa, canónigo culto y de vida segura. Pero cuando llegaron a Portugal las reliquias de los primeros mártires franciscanos, muertos por anunciar el Evangelio, su corazón ardió: dejó cuanto tenía, vistió el hábito pobre de Francisco y tomó nuevo nombre. Comprendió que a Cristo no se le sigue a medias.
Petición
San Antonio, dame el valor que tú tuviste: soltar lo que me da seguridad pero me aparta de Dios, y seguir a Cristo sin reservas ni cálculos.