Novena a San Antonio de Padua

Preparando la novena…

Sobre esta novena Las oraciones, el plan de los nueve días y cómo se reza

Novena a San Antonio de Padua

Nueve días al santo de las cosas perdidas y del Niño en los brazos. El predicador del pueblo y amigo de los pobres.

Esta novena a San Antonio de Padua se reza tradicionalmente durante los nueve días previos a su fiesta, el 13 de junio. Son nueve días consecutivos de oración: cada día se medita un aspecto distinto de la devoción y se presenta una petición propia. Si un día se interrumpe, aquí puedes retomarla donde quedaste.

Cómo se reza cada día

  1. Señal de la Cruz
  2. Oración inicial
  3. Meditación del día
  4. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
  5. Petición del día
  6. Oración final

Los nueve días completos

Abre cada día para leer su meditación y su petición. Es el mismo texto que usa el rezo guiado, disponible también sin JavaScript.

  1. Día 1 — De Fernando a Antonio Dejarlo todo por Cristo

    Meditación

    Antes de ser Antonio se llamaba Fernando: un joven noble de Lisboa, canónigo culto y de vida segura. Pero cuando llegaron a Portugal las reliquias de los primeros mártires franciscanos, muertos por anunciar el Evangelio, su corazón ardió: dejó cuanto tenía, vistió el hábito pobre de Francisco y tomó nuevo nombre. Comprendió que a Cristo no se le sigue a medias.

    Petición

    San Antonio, dame el valor que tú tuviste: soltar lo que me da seguridad pero me aparta de Dios, y seguir a Cristo sin reservas ni cálculos.

  2. Día 2 — El naufragio y los planes de Dios Abandono a la voluntad divina

    Meditación

    Antonio soñaba con ir a Marruecos a morir mártir por Cristo, pero cayó gravemente enfermo y el barco que lo traía de vuelta fue desviado por una tormenta hasta Sicilia. Sus planes se deshicieron, y allí, sin saberlo, empezaba el camino que Dios le tenía preparado. Cuántas veces lo que parece fracaso o desvío es la mano del Padre llevándonos por otro camino mejor.

    Petición

    San Antonio, cuando mis planes se rompan, dame tu fe para confiar en que Dios escribe derecho con mis renglones torcidos.

  3. Día 3 — El don escondido Humildad

    Meditación

    Antonio vivía oculto en un convento, dedicado a las tareas humildes, hasta que un día, en una ordenación en Forlì, faltó quien predicara y le pidieron que dijera unas palabras. Abrió la boca y todos quedaron asombrados de la sabiduría y el fuego que Dios había escondido en aquel fraile callado. Dios revela sus dones a su hora; mientras tanto, pide humildad y fidelidad en lo escondido.

    Petición

    San Antonio, líbrame de buscar lucirme. Que sirva en lo escondido y deje que sea Dios, a su hora, quien disponga de mis dones.

  4. Día 4 — Arca del Testamento Hambre de la Palabra de Dios

    Meditación

    Tan empapado estaba de la Sagrada Escritura que lo llamaron «Arca del Testamento», y la Iglesia lo proclamó Doctor Evangélico. Sus sermones llenaban plazas enteras, no por su elocuencia, sino porque hablaba un corazón encendido por la Palabra. No predicaba para que lo admiraran, sino para encender en otros el amor a Cristo.

    Petición

    San Antonio, dame hambre de la Palabra de Dios: que la lea, la medite y la viva, y que mi vida la anuncie más que mis palabras.

  5. Día 5 — El sermón a los peces Anunciar aun a los corazones cerrados

    Meditación

    Cuenta la tradición que, cuando en Rímini la gente se negaba a escucharlo, Antonio se acercó a la orilla del mar y predicó a los peces, que asomaron en bandadas como para oírlo, avergonzando a quienes tenían el corazón cerrado. Más allá del prodigio, enseña que el Evangelio se anuncia con paciencia y amor, incluso cuando parece que nadie escucha.

    Petición

    San Antonio, dame perseverancia para dar testimonio de Cristo sin desanimarme, aunque mi palabra y mi ejemplo parezcan caer en el vacío.

  6. Día 6 — El milagro eucarístico Fe en la presencia real

    Meditación

    Para convencer a un incrédulo de la presencia de Cristo en la Eucaristía, cuenta la tradición que Antonio hizo traer una mula hambrienta: ante el Santísimo, el animal se arrodilló sin tocar el alimento que le ofrecían. Si una criatura sin razón reconoció a su Señor, ¡cuánto más debo adorarlo yo con todo el corazón en el Sacramento del altar!

    Petición

    San Antonio, aviva mi fe en la Eucaristía. Que me acerque a ella con reverencia y amor, reconociendo allí a Jesús verdaderamente presente.

  7. Día 7 — El Niño Jesús en sus brazos Intimidad con Cristo

    Meditación

    La tradición cuenta que quien lo hospedaba lo vio una noche envuelto en luz, abrazando al Niño Jesús que se había posado en sus manos. Por eso lo representan así. Su predicación y sus milagros brotaban de ese trato íntimo: no hablaba de un Dios lejano, sino del Amigo que sostenía contra su pecho. Toda misión verdadera nace de ese abrazo.

    Petición

    San Antonio, acércame a Jesús como tú lo tuviste: cercano, abrazado al corazón. Que mi fe y mis obras nazcan de la amistad con Él.

  8. Día 8 — El libro perdido y devuelto Patrono de las cosas perdidas

    Meditación

    Un novicio que dejaba la Orden huyó llevándose el salterio de Antonio, donde él había anotado sus apuntes para enseñar. Antonio oró pidiendo recuperarlo, y el joven, sobrecogido, volvió a devolverlo y a quedarse. De ese hecho nació la fama de patrono de lo perdido. Pero lo más grande que devuelve no son objetos: es la fe enfriada, la paz robada, el alma extraviada que vuelve a casa, como en la parábola de la moneda perdida (cf. Lc 15,8-9).

    Petición

    San Antonio, ayúdame a encontrar lo que he perdido, y más aún lo que de veras importa: el perdón, la paz y el camino de regreso a Dios.

  9. Día 9 — Pan de los pobres y entrega final Caridad y consagración

    Meditación

    Antonio murió joven, a los treinta y seis años, gastado por el amor y la predicación, y la Iglesia lo canonizó en menos de un año, tan evidente fue su santidad. En su honor nació el «Pan de los pobres», para socorrer a los hambrientos: su intercesión nunca se separó de la caridad. Al cerrar la novena no me llevo solo un favor, sino un amigo en el Cielo y un camino: amar a Cristo y compartir su pan.

    Petición

    San Antonio de Padua, recibe los favores del Cielo en mí y haz que los devuelva en caridad a los que sufren. Sé mi guía y mi amigo hasta que te encuentre, junto a Jesús, en la gloria. Amén.

Oración inicial

Glorioso San Antonio de Padua, lumbrera de la Iglesia y Doctor del Evangelio, a quien Dios hizo predicador incansable, amigo entrañable de los pobres y restaurador de lo perdido: aquí me tienes a tus pies, confiado en tu poderosa intercesión. Tú que llevaste en tus brazos al Niño Jesús, preséntale mi súplica y alcánzame en esta novena la gracia que necesito, si conviene a la salvación de mi alma y a la mayor gloria de Dios. Amén.

Oración final

San Antonio bendito, gloria de Padua y consuelo del mundo entero: el pueblo te canta «Si buscas milagros…» porque tu mano nunca se cierra ante quien te invoca con fe. Devuélveme lo que he perdido, y sobre todo lo que el alma extravía: la paz, la gracia y la confianza en Dios. Enséñame a vivir, como tú, pobre de corazón y rico en caridad, abrazado a Cristo hasta el último día. Amén.