Meditación
La Virgen no esperó a que Juan Diego subiera al cielo: bajó ella al cerro del Tepeyac. María sigue saliendo a nuestro encuentro hoy, en los lugares más comunes de nuestra vida. No tenemos que ser perfectos para que ella nos visite — basta con escuchar su llamada.
Petición
Madre de Guadalupe, ven a mi encuentro. Hazme ver tu paso por mi vida en las cosas pequeñas y cotidianas.