Novena a la Virgen del Carmen

Preparando la novena…

Sobre esta novena Las oraciones, el plan de los nueve días y cómo se reza

Novena a la Virgen del Carmen

Nueve días a la Madre del Escapulario, estrella del mar y consuelo en la tormenta. La que promete su protección a quien la lleva puesta.

Esta novena a Nuestra Señora del Carmen se reza tradicionalmente durante los nueve días previos a su fiesta, el 16 de julio. Son nueve días consecutivos de oración: cada día se medita un aspecto distinto de la devoción y se presenta una petición propia. Si un día se interrumpe, aquí puedes retomarla donde quedaste.

Cómo se reza cada día

  1. Señal de la Cruz
  2. Oración inicial
  3. Meditación del día
  4. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
  5. Petición del día
  6. Oración final

Los nueve días completos

Abre cada día para leer su meditación y su petición. Es el mismo texto que usa el rezo guiado, disponible también sin JavaScript.

  1. Día 1 — La nubecita sobre el Carmelo Esperanza en la sequía

    Meditación

    En lo alto del monte Carmelo, tras una larguísima sequía, el profeta Elías mandó mirar al mar y vio subir «una nube pequeña como la palma de una mano» (1 Re 18,44): era la señal de la lluvia que devolvería la vida. Desde antiguo la tradición vio en aquella nube una figura de María, pequeña y humilde, pero portadora de la lluvia de gracia que es Cristo. De ese mismo monte nació, siglos después, la Orden del Carmen que la honra como Madre.

    Petición

    Madre del Carmen, sé la nubecita de esperanza en mis sequías. Que tras toda aridez confíe en que Dios hace llover de nuevo su gracia.

  2. Día 2 — Flor del Carmelo La belleza de la gracia

    Meditación

    La Iglesia te canta como «Flor del Carmelo, vid florida, esplendor del Cielo». En ti, llena de gracia desde el primer instante, floreció lo más hermoso que Dios soñó para una criatura. Contemplarte es ver hasta dónde puede llegar un alma que se deja amar y moldear enteramente por Dios.

    Petición

    Madre, haz florecer en mí la gracia. Que mi vida, como la tuya, sea un sí abierto a Dios que dé fruto y perfume de virtud.

  3. Día 3 — El don del Escapulario El signo de tu protección

    Meditación

    Cuenta la tradición carmelita que la Virgen se mostró a san Simón Stock, general de la Orden, y le entregó el Escapulario como signo de su protección y prenda de su amor maternal. No es un amuleto mágico: es un hábito pequeño de María, una promesa de que ella cuida de los suyos. Quien lo recibe se compromete a vivir como hijo suyo.

    Petición

    Madre del Carmen, cúbreme con tu Escapulario y enséñame a llevar con dignidad este signo de que te pertenezco.

  4. Día 4 — Vestirse de María Vivir como hijo suyo

    Meditación

    El Escapulario es un vestido, y el que se viste de María se compromete a parecerse a ella: en la pureza, en la confianza, en la entrega. De nada vale la tela si el corazón no cambia. La devoción verdadera no se cuelga del cuello: se vive en las obras de cada día.

    Petición

    Madre, que el Escapulario no sea en mí un adorno, sino un compromiso: vivir tu fe, tu humildad y tu caridad de verdad.

  5. Día 5 — Estrella del mar Guía en la tormenta

    Meditación

    Te llaman Estrella del mar porque, así como el marinero perdido busca la estrella para no naufragar, el alma en medio de las tormentas te busca a ti para encontrar a Cristo, que es el puerto seguro. Por eso tantos pueblos de la costa y tantos navegantes te han hecho su patrona, y a ti claman cuando arrecia la borrasca.

    Petición

    Estrella del mar, guíame en las tormentas de mi vida. Cuando pierda el rumbo, levante los ojos hacia ti y encuentre a tu Hijo.

  6. Día 6 — Madre del silencio Vida de oración

    Meditación

    El Carmelo es monte de silencio, y de él brotaron grandes maestros de oración. María es el alma de ese monte: la que «guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2,19). En un mundo de ruido, ella me enseña a hacer dentro de mí un espacio de calma donde Dios pueda hablar.

    Petición

    Madre contemplativa, enséñame a callar para escuchar a Dios. Dame un corazón que medite, como el tuyo, las cosas del Cielo.

  7. Día 7 — Consuelo de los afligidos Compañía en el dolor

    Meditación

    Estuviste de pie junto a la cruz (cf. Jn 19,25): no huiste del dolor, lo abrazaste. Por eso entiendes como nadie a quien sufre. No siempre quitas la cruz, pero siempre acompañas a llevarla, y tu compañía cambia el peso del dolor. Cuántos afligidos han hallado consuelo solo de saberte cerca.

    Petición

    Consuelo de los afligidos, quédate junto a mí en mis cruces. Si no se han de quitar, dame tu fuerza para cargarlas con amor.

  8. Día 8 — Auxilio en la hora de la muerte Confianza en el último paso

    Meditación

    La promesa del Escapulario mira sobre todo a la última hora: la Madre no abandona a sus hijos en el momento de cruzar al otro lado. La Iglesia nos hace pedir cada día que ruegues por nosotros «ahora y en la hora de nuestra muerte». Quien ha vivido tomado de tu mano no teme ese paso, porque sabe quién estará allí para entregarlo a Jesús.

    Petición

    Madre del Carmen, no me sueltes en mi última hora. Que tu rostro sea de los últimos que vea y tu nombre de los últimos que pronuncie.

  9. Día 9 — Bajo tu manto te confío todo Consagración

    Meditación

    Al cerrar la novena me pongo entero bajo tu manto: mi familia, mis trabajos, mis miedos, mis muertos y mis esperanzas. No me llevo solo una gracia pedida; me llevo a una Madre para toda la vida. Reina y Hermosura del Carmelo, que un día me lleves al monte santo del Cielo, y mientras tanto reina ya en mi corazón.

    Petición

    Virgen del Carmen, a ti me consagro hoy entero. Sé mi Madre, mi estrella y mi puerto hasta que te vea cara a cara en el Cielo. Amén.

Oración inicial

Oh hermosísima Flor del Carmelo, Vid florida, Esplendor del Cielo, Madre del Hijo de Dios y Madre nuestra: tú que eres consuelo de los afligidos y estrella en medio del mar, vuelve a mí tus ojos misericordiosos. Recíbeme bajo el manto de tu santo Escapulario en estos nueve días y alcánzame de tu Hijo la gracia que con confianza te pido, si conviene a la salvación de mi alma. Amén.

Oración final

Madre del Carmen, que prometiste tu protección a quien vista fielmente tu Escapulario: no me sueltes de tu mano. Acompáñame en la vida y, sobre todo, en la hora de mi muerte. Llévame, como Madre, al monte santo del Cielo donde reina para siempre tu Hijo Jesús. Amén.