Treintena a San José
Preparando la treintena…
Preparando la treintena…
Sobre esta treintena La oración completa, su origen y cómo se reza
Treintena a San José
Treinta días seguidos con la misma súplica, en honor de los treinta años que José vivió con Jesús y María. La devoción de los casos difíciles: la oración es siempre la misma; lo que se transforma es el corazón que insiste.
Qué es una treintena
Una treintena no es un rosario ni una novena de treinta días: no tiene cuentas, ni decenas, ni misterios, y el texto no cambia de un día al otro. Es una sola oración que se reza íntegra y idéntica durante 30 días consecutivos, en honor de los treinta años que san José vivió en Nazaret con Jesús y María. Lo que la sostiene es la perseverancia. Su propio traductor la definía así: «Es una Novena, pero de treinta días».
Se reza en cualquier época del año, para cualquier necesidad grave. La costumbre la reza del 17 de febrero al 18 de marzo, para culminar en la solemnidad de San José, el 19 de marzo. La fiesta de San José, esposo de la Virgen María es el 19 de marzo. Si un día se interrumpe, aquí puedes retomarla donde quedaste.
Cómo se reza cada día
- Señal de la Cruz
- Meditación del día
- Oración inicial
- Las 15 invocaciones «Os lo pido por…»
- Oración de conclusión
- La petición personal, en silencio
- Petición por los seres queridos
- Versículo y respuesta
- Oración final
- Señal de la Cruz
Las rúbricas
- Se reza treinta días seguidos, en honor de los treinta años que José vivió con Jesús y María.
- Mejor ante una imagen o altar del Santo; cuando no se puede, vale rezarla en casa.
- Se recomienda comulgar, al menos los miércoles de esos treinta días.
- Sirve en cualquier época del año, para cualquier necesidad grave.
Oración inicial
Oh José, siempre bendito y glorioso, padre bondadoso y tierno, amigo compasivo de todos los que sufren: por el gozo de haber tenido a Jesús en vuestros brazos y de haberlo visto crecer treinta años en vuestra casa, y por aquella pena honda que llenó vuestro corazón cuando lo veíais sufrir y presentíais la cruz que un día lo esperaba, tened piedad, os lo suplico, de lo que hoy me falta y me pesa; aconsejadme en mis dudas y consoladme en mis angustias. Vos sois el buen padre y protector de los huérfanos, el abogado de los que no tienen quien los defienda, el amparo de los que están solos y necesitados. No desatendáis la súplica de este hijo vuestro: reconozco mis pecados delante de Dios, y vengo a Vos con el corazón cargado, pero confiado. A Vos, guardián amoroso de aquella humilde familia de Nazaret a la que nadie miraba, y en cuya casa quiso vivir el Hijo de Dios, acudo buscando refugio y protección. Escuchad entonces, os lo ruego, con vuestro corazón de padre, esta oración que os hago con toda confianza: interceded por mí, y unid vuestra oración a la mía, para que el Padre me conceda, por Jesucristo su Hijo y único Mediador, la gracia que hoy necesito.
Las 15 invocaciones
- Os lo pido por la misericordia infinita con que el Hijo de Dios quiso hacerse hombre y nacer entre nosotros para salvarnos.
- Os lo pido por la pena que llenó vuestro corazón cuando aún no sabíais que el Hijo que María esperaba venía del Espíritu Santo, y pensasteis retiraros en silencio para no exponerla; y por la alegría con que la recibisteis en vuestra casa cuando el ángel os reveló el misterio. Mt 1, 18-24
- Os lo pido por el cansancio y la inquietud de aquella noche en que buscasteis en Belén un sitio donde María pudiera dar a luz, y no os dieron lugar en el albergue; y así el Hijo de Dios nació en un establo, y un pesebre fue su primera cuna. Lc 2, 6-7
- Os lo pido por lo que sintió vuestro corazón el día en que el Niño fue circuncidado, cuando a los ocho días cumplisteis en Él lo que la Ley mandaba para todo hijo de Israel, y aquel primer dolor suyo anunciaba ya la entrega que un día llevaría hasta la cruz. Lc 2, 21
- Os lo pido por la dulzura y el poder de aquel nombre santo, Jesús, que le pusisteis al Niño porque así lo había mandado el ángel. Mt 1, 21
- Os lo pido por lo que guardasteis en el corazón cuando el anciano Simeón anunció en el templo que aquel Niño sería luz para unos y tropiezo para otros, y que a su Madre el dolor le atravesaría el corazón como una espada. Lc 2, 34-35
- Os lo pido por aquella noche en que el ángel os avisó que Herodes buscaba al Niño para matarlo, y salisteis hacia Egipto con Él y con su Madre; y por vuestra entereza en aquel camino largo y peligroso. Mt 2, 13-14
- Os lo pido por aquellos años de Egipto, cuando el trabajo de vuestras manos apenas alcanzaba para el pan de cada día, y aun así sacasteis adelante a los vuestros lejos de casa. Mt 2, 15
- Os lo pido por el cuidado con que guardasteis al Niño y a María cuando, muerto Herodes, el ángel os mandó volver a vuestra tierra; y por vuestra vida serena en Nazaret, donde se mezclaron tantos gozos y tantos dolores. Mt 2, 19-23
- Os lo pido por la angustia de aquellos tres días en que el Niño se quedó en Jerusalén sin que lo supierais, y por la alegría de encontrarlo en el templo; por la felicidad de los treinta años que pasasteis en Nazaret con Jesús y María, y por la humildad admirable con que el Hijo de Dios vivió sujeto a Vos y a María. Lc 2, 41-51
- Os lo pido por aquel dolor callado que llevabais dentro desde que Simeón habló en el templo, al pensar en lo que vuestro Jesús habría de sufrir un día: aquellas manos pequeñas que os ayudaban en el taller, y que serían clavadas en la cruz; aquella cabeza que se reclinaba en vuestro pecho, y que sería coronada de espinas; aquel cuerpo que abrigabais con vuestro manto, y que sería entregado por todos nosotros.
- Os lo pido por aquella entrega generosa de vuestra voluntad, con que aceptasteis ante el Padre la hora en que su Hijo, hecho hombre, daría la vida por nuestra salvación.
- Os lo pido por el amor y la paz con que aceptasteis la voluntad de Dios cuando llegó vuestra hora de partir de esta vida y de la compañía de Jesús y María, y por vuestra muerte serena en sus brazos.
- Os lo pido por el gozo inmenso que llenó vuestra alma cuando vuestro Jesús, vencedor de la muerte, resucitó y entró en su Reino, llevando consigo a los justos que habían esperado su venida, y a Vos entre ellos, con un honor singular.
- Os lo pido por la gloriosa Asunción de María, vuestra esposa, llevada al cielo en cuerpo y alma, coronada por Dios y puesta junto a Vos en la gloria; y por la felicidad sin fin que, junto a ella, recibís para siempre de la presencia de Dios.
Oración de conclusión
Oh buen padre, os lo suplico por vuestros dolores y por vuestros gozos: escuchadme, y alcanzadme de Dios lo que con tanta confianza os pido.
Aquí, nombrale tu petición al Santo — o quedate un momento en ella, sin decir nada. La misma, todos los días.
Alcanzad también, para todos los que me han pedido que rece por ellos, lo que más les convenga según los designios de Dios. Y por fin, querido protector mío, estad conmigo y con todos los que amo en nuestros últimos momentos, para que alabemos por siempre a Jesús, y os bendigamos a Vos y a María, que nos llevasteis hasta Él. Amén.
V. San José, rogad por nosotros.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo.
Oración final
Oh Dios, que en tu providencia admirable quisiste elegir a San José como esposo de tu Madre Santísima y patrono de tu Iglesia: concédenos que, ya que lo veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerlo como intercesor en el cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Los 30 días
La oración es la misma todos los días. Cada jornada se abre con una escena de la vida de José, en orden, del taller de Nazaret a su gloria.
- Día 1 — El carpintero
- Día 2 — El varón justo
- Día 3 — La noticia que no entendió
- Día 4 — El sueño
- Día 5 — Se levantó e hizo
- Día 6 — El camino a Belén
- Día 7 — Las puertas cerradas
- Día 8 — El establo
- Día 9 — Los pastores
- Día 10 — El nombre
- Día 11 — La circuncisión
- Día 12 — La presentación
- Día 13 — La espada
- Día 14 — Los magos
- Día 15 — Levántate y huye
- Día 16 — De noche
- Día 17 — El destierro
- Día 18 — La vuelta
- Día 19 — Nazaret otra vez
- Día 20 — El taller
- Día 21 — Los días iguales
- Día 22 — El chico que faltaba
- Día 23 — Tres días
- Día 24 — En el templo
- Día 25 — Estaba sujeto a ellos
- Día 26 — Las manos del niño
- Día 27 — El silencio
- Día 28 — Su muerte
- Día 29 — Patrono de la Iglesia
- Día 30 — Los treinta años
De dónde viene este texto
Texto de «Thirty Days’ Prayer to St. Joseph», del manual The Key of Heaven de Mons. John Milner, con imprimátur del Cardenal Gibbons — Baltimore, 1898. Traducido acá desde ese original inglés, íntegro: están las quince peticiones. No usamos la refundición castellana de los folletos, que le añade a José un tono de exigencia que el original no tiene. Es devoción privada aprobada, no oración litúrgica: la Iglesia la recomienda, no la manda. Y José no concede: alcanza de Dios.